martes, 20 de julio de 2010
Recopilacion de Gurupurnima: Cuando perseguís el conocimiento, te persigue la diversión
Nivratri es cuando te retirás hacia adentro. Cuando vas hacia adentro, tené la actitud de repetir “todo está bien, todo está bien”, porque de otra forma te va a costar meditar. En Nivratri trágate las imperfecciones.
Pero cuando estás comprometido en la acción, está bien que veas los errores y las cosas que se pueden mejorar. Pravarti es cuando vas a tomar acción. Cuando vas a actuar, siempre hay algo para mejorar, para corregir.
Usualmente hacemos al revés, cuando estamos actuando decimos “todo está bien, todo está sucediendo, yo no hago nada” y cuando vamos hacia adentro seguimos pensando en todo lo que puede mejorarse, y por eso no podemos meditar.
Cuando estás en Pavrarti, podés encontrar errores hasta en lo más chiquitito. No es necesario enojarse por los errores, sólo decir “esto no está bien”. Siempre hay algo para mejorar.
Ahora, si encontrás que nada está bien, te vas a sentir amargado y no vas a poder actuar. Por eso se necesita una habilidad para ver los errores. Sin la habilidad, te involucrás emocionalmente.
Todos tenemos que levantarnos y actuar.
Cuando ganás esta habilidad tanto para la acción como para la inacción, después es muy fácil de cambiar de una a otra, y ganás la habilidad de ver la acción en la inacción y la inacción en la acción. Ver lo que necesita ser mejorado, y que eso no te moleste.
“Anasuya” es no encontrar errores en los demás. “Asuya” es cuando ves errores en los demás, y eso viene con la fuerza de los celos. Cuando encontrás errores a tus hijos, eso no es Asuya, es para su c recimiento. Pero cuando encontrás errores a tus enemigos no se lo decís para que mejoren. Cuando tenés Asuya te convertís en un Asura, que es un Demonio. Un Asura es el que nos sabe distinguir entre Pavrarti y Nivrarti.
No te detengas tanto en las imperfecciones. A veces, lo que vos pensás que es imperfecto te lleva a la perfección. No te aferres al control, dejá que haya un poquito de imperfecciones, el control surge de la inseguridad.
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El conocimiento es Presencia. En la época de Buda existió un profeta del jainismo, un príncipe que tomó conciencia de la futilidad de todo, y simplemente se sentó a meditar, y a varios kilómetros a la redonda todo a su alrededor se llenó de no violencia, hasta incluso los animales carnívoros dejaron de cazar. Sólo con la Presencia.
El conocimiento es el jabón para limpiar la mente.
Cuando perseguís el conocimiento, te persigue la diversión. Cuando perseguís la diversión, te persigue la miseria.
Aceptá las críticas con una sonrisa. Las críticas te hacen fuerte.
El oro brilla más cuanto más lo golpeás.
La caña más dulce se pone cuánto más la machacás.
Se critica a los que hacen; a los que no hacen nada nadie los critica.
Aceptá las críticas con una sonrisa, porque te hacen crecer, hasta que no te molesten.
Se puso anteojos negros y dijo “los instructores brillan tanto que necesito gafas”.
:D
Jai guru dev!!!!!!!!!!!!!
domingo, 12 de julio de 2009
Disfrutar de las cosas de este mundo, renunciado a ellas
[...] “Tena tyaktena bhuñjitha”. La traducción, del sánscrito al español, sería algo así: “Disfruta de las cosas de este mundo, renunciando a ellas”.
Sri Sri Ravi Shankar lo explica así: “Protégete, cuida de tu mente renunciando, ejercitando el desapego; disfruta del mundo pero con un sentimiento de desapego interior. ¿Y qué es renunciar? Ni más ni menos que estar al cien por ciento, totalmente, en el momento presente; algo que nada tiene que ver con un sentimiento de desinterés, apatía, abandono o depresión. La febrilidad por aferrarnos a las cosas de este mundo no trae más que miseria y sufrimiento. El acto de renunciar es la mejor protección para la mente humana. Por eso, aprender a dejar ir es la mayor fortaleza que uno puede tener y la mejor medicina para salvar el espíritu, la mente humana”.
[...] Hay una historia, que se cuenta precisamente en la India, sobre un niño que se paseaba con su abuelo por la playa. Los abruptos cambios en la marea habían dejado varadas cientas de estrellas de mar. El niño, para salvarlas, hacía lo imposible por arrojarlas, una por una, nuevamente al océano. El abuelo lo observaba. Al cabo de un rato, riéndose, lo interrumpió: “Relájate, son cientos de ellas, no podrás evitar que mueran; qué diferencia hace, además, que salves a unas pocas”. Y el niño, con una estrella de mar todavía viva en su mano, le respondió: “Puede que no haga demasiada diferencia; pero para esta que tengo aquí, sí hace una gran diferencia”. Acto seguido, la arrojó con todo su entusiasmo al mar.Del mismo modo, puede que las palabras que aquí escribo y comparto no hagan demasiada diferencia en el grueso de la sociedad; pero con que un poco de la belleza y la profundidad del conocimiento del Ishavasya Upanishad le llegue a unos pocos, a una sola persona incluso, entonces sentiré que en el mundo ya habrá habido una diferencia, un verdadero cambio para celebrar.
Nota completa en http://www.igooh.com/notas/disfrutar-de-las-cosas-de-este-mundo-renunciado-a-ellas/