domingo, 12 de julio de 2009

Disfrutar de las cosas de este mundo, renunciado a ellas

A principios de mayo de este año viajé a Arosa, Suiza, para asistir a un seminario que dio el líder espiritual y humanitario indio, Sri Sri Ravi Shankar, fundador de El Arte de Vivir, sobre el Ishavasya Upanishad.

[...] “Tena tyaktena bhuñjitha”. La traducción, del sánscrito al español, sería algo así: “Disfruta de las cosas de este mundo, renunciando a ellas”.

Sri Sri Ravi Shankar lo explica así: “Protégete, cuida de tu mente renunciando, ejercitando el desapego; disfruta del mundo pero con un sentimiento de desapego interior. ¿Y qué es renunciar? Ni más ni menos que estar al cien por ciento, totalmente, en el momento presente; algo que nada tiene que ver con un sentimiento de desinterés, apatía, abandono o depresión. La febrilidad por aferrarnos a las cosas de este mundo no trae más que miseria y sufrimiento. El acto de renunciar es la mejor protección para la mente humana. Por eso, aprender a dejar ir es la mayor fortaleza que uno puede tener y la mejor medicina para salvar el espíritu, la mente humana”.

[...] Hay una historia, que se cuenta precisamente en la India, sobre un niño que se paseaba con su abuelo por la playa. Los abruptos cambios en la marea habían dejado varadas cientas de estrellas de mar. El niño, para salvarlas, hacía lo imposible por arrojarlas, una por una, nuevamente al océano. El abuelo lo observaba. Al cabo de un rato, riéndose, lo interrumpió: “Relájate, son cientos de ellas, no podrás evitar que mueran; qué diferencia hace, además, que salves a unas pocas”. Y el niño, con una estrella de mar todavía viva en su mano, le respondió: “Puede que no haga demasiada diferencia; pero para esta que tengo aquí, sí hace una gran diferencia”. Acto seguido, la arrojó con todo su entusiasmo al mar.

Del mismo modo, puede que las palabras que aquí escribo y comparto no hagan demasiada diferencia en el grueso de la sociedad; pero con que un poco de la belleza y la profundidad del conocimiento del Ishavasya Upanishad le llegue a unos pocos, a una sola persona incluso, entonces sentiré que en el mundo ya habrá habido una diferencia, un verdadero cambio para celebrar.


Por Ignacio Escribano
Nota completa en http://www.igooh.com/notas/disfrutar-de-las-cosas-de-este-mundo-renunciado-a-ellas/

Yes + (Para jóvenes de 18 a 32 años)

En las cárceles

sábado, 11 de julio de 2009

Respirar

Cerrar los ojos. El movimiento que menos energía requiere, y no obstante, la puerta a infinitos mundos y realidades que se suceden, una tras otra, perpetuamente.

Mágico. Sólo apagar las luces y volar. Volar tan alto… de pronto me alejo, y me voy y todo se ve tan pequeño de arriba. Todo sucede tan rápido y tan lento desde arriba.

Vuelan mil imágenes cómo náufragos en un mar de sentimientos que se ahogan y quieren flotar… quieren ver la luz, pero todo está oscuro y depende de uno iluminar y al mismo tiempo era tan mágica la oscuridad.

Cerrar los ojos. Abrir el alma. Dejar que fluya; que el amor entre, la tristeza salga. Y ser un canal; que la energía resbale por la piel y recubra cada pulgada del cuerpo. Renacer por dentro. Abrir los ojos.

Micaela Duffau, 19 años