Cerrar los ojos. El movimiento que menos energía requiere, y no obstante, la puerta a infinitos mundos y realidades que se suceden, una tras otra, perpetuamente.
Mágico. Sólo apagar las luces y volar. Volar tan alto… de pronto me alejo, y me voy y todo se ve tan pequeño de arriba. Todo sucede tan rápido y tan lento desde arriba.
Vuelan mil imágenes cómo náufragos en un mar de sentimientos que se ahogan y quieren flotar… quieren ver la luz, pero todo está oscuro y depende de uno iluminar y al mismo tiempo era tan mágica la oscuridad.
Cerrar los ojos. Abrir el alma. Dejar que fluya; que el amor entre, la tristeza salga. Y ser un canal; que la energía resbale por la piel y recubra cada pulgada del cuerpo. Renacer por dentro. Abrir los ojos.
Micaela Duffau, 19 años
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