lunes, 28 de septiembre de 2009

Algo nuevo tengo que hacer


Algo nuevo tengo que hacer,
tratar, intentar y no saber son el veneno,
en accionar y no reaccionar esta la llave,
el momento de empezar e implentar es ahora
no hay mañana, no hay ayer
solo queda hoy y mañana también será hoy.

El camino es largo y acaba de comenzar
nunca esperes llegar,
sólo dejalo ser,
recorrelo sin prejicios,
recorrelo sin pensar,
y en un abrir y cerrar de ojos,
todas las puertas se abrirán.

Las noches son largas,
los sueños son cortos,
los días no existen,
cargada de angustia
lo oscuridad siempre está.

Siento las manos atadas,
el corazón contenido,
el habla censurada y las manos esposadas,
más depende de mí romper estas cadenas,
superarme, crecer, abrirse a un mundo nuevo,
buscando otras rampas, aprendiendo del sabio,
encontrando luz en la oscuridad


Frase trillada si las hay,
el pasado ya no está, el futuro es incierto,
y el presente quizás no exista,
Algo nuevo tengo que hacer!!


Andrés Rodriguez Grumberg, 25 años

domingo, 30 de agosto de 2009

Yoga Rave, La nueva modalidad en fiestas jóvenes


Hace algún tiempo atrás un grupo de instructores del arte de vivir inspirados en hacer algo por y para los jóvenes, dio una nueva forma a las fiestas juveniles. Poco después nacería una gran idea elaborada con la intención de ganarle el lugar de la diversión y el entretenimiento a las drogas y el alcohol.
Quizá la sola idea de esto implicaba en aquel entonces una utopia, pero sin embargo la primera prueba piloto no se hizo esperar y comenzó a desarrollarse un hermoso proyecto.
Se creo así un espacio distinto en donde fluyó la diversión sin necesidad de estímulos que dañen el organismo.
El propósito fue claro desde el principio, “romper con el protocolo de una fiesta tradicional”. Así lo explicaba Rodrigo Bustos, encargado de la parte musical, al suplemento SI! del diario Clarín hace algún tiempo atrás.

Esta fiesta trajo la novedad de utilizar mantras muy antiguos llevados al plano de la música electrónica. Logrando una experiencia en donde los sentidos se fusionan al 100 % con el ritmo de las percusiones en vivo y con una amplia variedad de estilos musicales de todo el mundo, para más tarde caer en un inevitable y profundo descanso. Disfrutando del silencio y la meditación.

Los primeros esfuerzos lograron su feedback al llegar una a gran convocatoria provocada tan solo por la publicidad de boca en boca. Claro que después sobre fines del 2008 LA YOGA RAVE alcanzó el interés de la televisión saliendo en el programa “Argentinos por su nombre” con un invitado de lujo. Un instructor llamado Pankash había llegado de la India, cubierto por su larga tunica blanca, para llenar a todo un auditorio de paz, guiándolos en una meditación muy profunda.

Es importante aclarar que esta fiesta estuvo siempre enfocada en generar la consciencia de la sana diversión para acercar las técnicas de respiración y meditación a los jóvenes desde un lugar distinto y quizá poder así generar una sonrisa verdadera en sus rostros. Lograr esto no fue tarea fácil, pero la combinación de ingredientes fue muy poderosa, porque siempre hubo jóvenes con ganas detrás. Esto generó un amplio espectro de opciones. Desde una barra llena de bebidas frutales y exquisitos platos vegetarianos hasta shows en vivo con citaristas, magia, y acrobacias entre telas y trapecios.
Todo esto estará mezclándose nuevamente en muy poco tiempo en algún lugar de la capital, con un equipo listo para alentar el entusiasmo y pasar una noche fantástica en una nueva YOGA RAVE.
Los esperamos en una nueva manera de divertirnos.

domingo, 12 de julio de 2009

Disfrutar de las cosas de este mundo, renunciado a ellas

A principios de mayo de este año viajé a Arosa, Suiza, para asistir a un seminario que dio el líder espiritual y humanitario indio, Sri Sri Ravi Shankar, fundador de El Arte de Vivir, sobre el Ishavasya Upanishad.

[...] “Tena tyaktena bhuñjitha”. La traducción, del sánscrito al español, sería algo así: “Disfruta de las cosas de este mundo, renunciando a ellas”.

Sri Sri Ravi Shankar lo explica así: “Protégete, cuida de tu mente renunciando, ejercitando el desapego; disfruta del mundo pero con un sentimiento de desapego interior. ¿Y qué es renunciar? Ni más ni menos que estar al cien por ciento, totalmente, en el momento presente; algo que nada tiene que ver con un sentimiento de desinterés, apatía, abandono o depresión. La febrilidad por aferrarnos a las cosas de este mundo no trae más que miseria y sufrimiento. El acto de renunciar es la mejor protección para la mente humana. Por eso, aprender a dejar ir es la mayor fortaleza que uno puede tener y la mejor medicina para salvar el espíritu, la mente humana”.

[...] Hay una historia, que se cuenta precisamente en la India, sobre un niño que se paseaba con su abuelo por la playa. Los abruptos cambios en la marea habían dejado varadas cientas de estrellas de mar. El niño, para salvarlas, hacía lo imposible por arrojarlas, una por una, nuevamente al océano. El abuelo lo observaba. Al cabo de un rato, riéndose, lo interrumpió: “Relájate, son cientos de ellas, no podrás evitar que mueran; qué diferencia hace, además, que salves a unas pocas”. Y el niño, con una estrella de mar todavía viva en su mano, le respondió: “Puede que no haga demasiada diferencia; pero para esta que tengo aquí, sí hace una gran diferencia”. Acto seguido, la arrojó con todo su entusiasmo al mar.

Del mismo modo, puede que las palabras que aquí escribo y comparto no hagan demasiada diferencia en el grueso de la sociedad; pero con que un poco de la belleza y la profundidad del conocimiento del Ishavasya Upanishad le llegue a unos pocos, a una sola persona incluso, entonces sentiré que en el mundo ya habrá habido una diferencia, un verdadero cambio para celebrar.


Por Ignacio Escribano
Nota completa en http://www.igooh.com/notas/disfrutar-de-las-cosas-de-este-mundo-renunciado-a-ellas/

Yes + (Para jóvenes de 18 a 32 años)

En las cárceles

sábado, 11 de julio de 2009

Respirar

Cerrar los ojos. El movimiento que menos energía requiere, y no obstante, la puerta a infinitos mundos y realidades que se suceden, una tras otra, perpetuamente.

Mágico. Sólo apagar las luces y volar. Volar tan alto… de pronto me alejo, y me voy y todo se ve tan pequeño de arriba. Todo sucede tan rápido y tan lento desde arriba.

Vuelan mil imágenes cómo náufragos en un mar de sentimientos que se ahogan y quieren flotar… quieren ver la luz, pero todo está oscuro y depende de uno iluminar y al mismo tiempo era tan mágica la oscuridad.

Cerrar los ojos. Abrir el alma. Dejar que fluya; que el amor entre, la tristeza salga. Y ser un canal; que la energía resbale por la piel y recubra cada pulgada del cuerpo. Renacer por dentro. Abrir los ojos.

Micaela Duffau, 19 años