jueves, 25 de junio de 2009

Cuidado con el sapo


Creía que mi ego era un príncipe y fue grande la desilusión cuando me dí cuenta que era un sapo.

Antes, lo primero que hacía al conocer personas nuevas era un repaso de características del otro y me comparaba en cada una, poniéndome por debajo o por arriba. Cuando yo estaba arriba desvalorizaba al otro y perdía la oportunidad de conectarme, y cuando yo quedaba abajo idealizaba al otro y perdía la oportunidad de conocerlo. Temía que otros actuaran igual que yo: entonces me minizaba para que no me envidiara y me la creía para que no me criticaran... de esta forma, lo que mejor lograba era quedar completamente confundida. Estaba aferrada a la ilusión del control y mi autoestima estaba atada a los logros. Me autogeneraba problemas y luego alardeaba de mis hablidades para resolverlos. Me ponía a prueba, me autoevaluaba, me exigía y me quería transformar como si fuese una muñeca de plastilina.

Con el tiempo me fui dando cuenta que mi ego como príncipe deja mucho que desear pero como sapo está bastante bien. Se infla cuando quiere lucir especial y se rodea de una capa protectora cuando se siente en riesgo... igual que el sapo cuando tiene miedo, para impresionar y sentirse a salvo. Cuando está tranquilo, simplemente observa y está alerta: cuando hay algo de conocimiento que como un mosquito revolotea cerca, se queda quieto esperando el momento justo para hacerlo parte de sí.

Y ahora tengo la esperanza que, algún día, voy a besar al sapo con amor incondicional y me voy a descubir príncipe. Uno que habita por igual en cada persona y no hace hermanos.


Ingrid, 35 años



Cita
Hay también un aspecto positivo del ego. El ego te impulsa a trabajar. Una persona hará su trabajo tanto motivado por el ego como por la compasión. La mayor parte del trabajo en la sociedad se hace por el ego. Pero en satsang, el trabajo se hace a partir del amor. El ego es separación, no-pertenencia. Desea demostrar y poseer. Cuando despiertas y tomas conciencia, el ego se disuelve porque te das cuenta que no hay nada que probar ni nada que poseer.

Celebrando el silencio, página 58

miércoles, 24 de junio de 2009

Carta de agradecimiento

Buen día Flor! Principalmente quería darte las gracias por la oportunidad. Fueron días mágicos, donde experimenté sensaciones placenteras, me expresé con mi cuerpo,  reí, lloré de emoción, respiré con lo más profundo de mi ser, amé a cada personita, incluyéndome, me reflejé en la mirada de cada uno de ellos, y fue tan especial.

Logré pasar muchas de mis barreras, hay situaciones en que me gana la vergüenza, es hermoso ver que uno puede y lo más alentador, es estar inmersa en un lugar, con tanto tanto amor.

Es placentero despertarse y verte, tenés una sonrisa encantadora, una mirada dulce y profunda; escucharte es como el sonido del mar, ese sonido que te da tranquilidad, como la canción de un pájaro. Voy a extrañar tanto esas mañanas, porque aunque uno tenga la información, la vivencia y sepa lo que tiene que hacer para estar mejor cada día, es fantástico compartirlo con gente, que está en búsquedas similares y te alienta. Fue como estar dentro de un globo de energía y amor, donde todo lo hacíamos con dedicación y atención, al ingresar instantáneamente se cambiaba algo en mí; dejando junto con los zapatos, la cartera y el celular todo los pensamientos que NO NOS ayudan a estar bien, es algo que trabajo hace tiempo y realmente los cambios en mi son notorios, la vida me sorprende cada día, todo llega poco a poco, con la mente en positivo, sin prisa pero sin pausa, y acompañada de una buena meditación y las respiraciones, la mente está más alerta y preparada para cada situación en armonía.

Particularmente me llevo una sensación de paz y armonía, herramientas profundas para aplicar en lo cotidiano, mucho amor, las ganas de vivir la vida al 100% INTELIGENTE MENTE =) y energía a cada paso que doy, el corazoncito mimado, una sonrisa dulce, como un chupetín y colorida como un arco iris, sin ningún esfuerzo, la piel de la cara relajada y resplandeciente, ganas de hacer nuevamente el curso, de seguir en el camino de mi búsqueda espiritual, de tomar más conciencia, ya que nuestro cuerpo, es la casa que nos acompañará en este largo y apasionante sendero. Si NUESTRA CASA está bien, todo funciona en armonía, dentro y fuera de ella.

Me llevo también preguntas para hacerme. Hay situaciones que te dejan pensando, y bueno está que no pase desapercibido. Escuchar ese ruido, desde nuestro interior, que por cierto no resulta tan fácil, pero se puede SE PUEDE!!!Se puede!! SER FELIZ VENGA LO QUE VENGA!!!

Espero de corazón, transmitir con la alegría y la buena energía que siento, lo especial que es este curso y lo importante que resulta para cada uno en particular, tomar conciencia de la vida, y el significado de ser feliz venga lo que venga.
Flor gracias por la dedicación, tu sencillez y alegría.


Camila Soledad Caizzi, 25 años
Al terminar el Yes+ con Flor Peña de Instructora

Respira y sonrie

Rajshree - Instructora Senior

domingo, 21 de junio de 2009

Vuelos de mariposa



Me siento ligera como una mariposa,
que vuela libre por la tierra,
sientiendose en libertad, explorando,
extendiendo sus alas abiertas,
para poder volar más rapido
su vuelo es fugaz, lento a veces,
contemplando la vida lentamente,
observando todo con sus ojitos
pequeños, pero de un color intenso,
se para en alguna flor, a oler su aroma,
vuela con otras mariposas,
que encuentra en su camino
disfruta del momento, sin prisas,
nadie la apura, nadie la persigue,
tiempo de refugiarse en casa
pues el frio empieza a asomar,
el calor de la casa caliente,
la tranquilidad, el sueño,
le gana poco a poco, se duerme
agotada de tanto volar libre.
Siente como su cuerpo relajado
respira profundamente,
su mente viaja a través del espacio
suena música de fondo,
ni el ruido de la calle, la despierta,
necesitaba tener la mente en blanco,
que no piensa,
nada la atormenta,
vuelos de mariposa de colores
muchos colores tienen sus alas,
se siente alegre, contenta,
vuelve a ser mariposa en libertad...
oye los latidos de su corazón,
no se había parado antes,
a ver el resplandor del sol,
las caricias de las gotas de lluvia
que rozan intentando acariciar sus alas,
el viento susurra a lo lejos,
hora de estar en casa, de anochecer,
la oscuridad, empieza a ganar tiempo,
extraño tiempo que asoma
extraña se encuentra la mariposa
con sus nuevas alas, abiertas al aire,
demostrando que está llena de vida,
dispuesta a volar, y volar,....
hasta que se canse de viajar.

Vuelos de mariposa....
con ganas de vivir...al 100%
Feliz venga lo que venga,
y en plena libertad...

Camila Soledad Caizzi, 25 años

domingo, 31 de mayo de 2009

Transición

Pasar por la experiencia de hacer el curso del arte de vivir no fue fácil para mí. Es que desde ese momento me hice consciente de todo lo que tenía que cambiar en mi vida y eso me trajo muchas resistencias. Recién después de estar un tiempo sin hacer mis prácticas, comencé a ver todos los cambios positivos que había tenido, por encima de todas las cosas que tendría que haber hecho para cambiar y que nunca las hice.
Eso fue realmente genial.
Poder ver cómo tus sentimientos se hicieron más puros que antes, como cambiaste tu visión del mundo y cómo extrañas a la gente con la que hiciste el curso.
Poder ver cómo extrañas también hacer tus practicas a la mañana y ver como cambiaste ciertos hábitos sin siquiera habértelo propuesto.
Esta es la experiencia que puedo compartir con ustedes. Experiencia que aún hoy es una hermosa transición interminable.

Javier, 28 años

Para los intelectuales e insensibles

Las primeras veces que escuché a personas decir “¿Vieron cuánto amor se siente al meditar? ¡¡Es tan lindo!!” pensé con crudeza: “me están mintiendo o están delirando”. Estaba convencida que el amor era como el afecto o el cariño que existen sólo en relación a una persona o un animal.

Pese a no entender, como experimentaba un gran alivio al meditar, incorporé la técnica del Sahaj Samadhi a las prácticas diarias de respiración. Recién al año empecé a sentir que en el centro de mi pecho algo se estaba abriendo, como si me estuvieran haciendo un corte transversal. Con los ojos bien abiertos, mis manos se apresuraron a cubrir la región y comprobé que físicamente seguía entera, me tranquilicé por mi cuerpo pero me asusté por lo extraño de la experiencia. Al tiempo sentí lo mismo en la garganta, luego en el entrecejo, y después del tercer Fase II lo sentí en la coronilla. Y esta vez fue más impresionante: sentía que algo emanaba desde allí y se expandía, como si fuese un huevo crudo que chorreaba por mi pelo. Se lo conté a Joan Goodrum con miedo que me mandara al psiquiatra y sólo me miro con infinita ternura. Le pedí que me explicara qué me estaba pasando y me respondió “no lo sé... algo se está moviendo, vas a estar bien”.

Esos cortes y lo del huevo crudo nunca volvieron (por suerte), y sí lo que me pasa cada tanto es que, en los mismos lugares, siento algo que se mueve, una vibración muy suave, como si fuese una caricia que despierta un placer interno.
Nunca creí posible que una intelectual e insensible como yo era podía percibir sensaciones sutiles... y tanto he cambiado, que ahora hasta experimento amor.


Ingrid, 35 años

Cita
“El amor no es una emoción, es tu propia existencia”

Buscando ser libre


De a poco voy aprendiendo, que cada vez que estoy sufriendo, hay un dolor guardado en secreto.

Desde que comencé a meditar con el Sahaj Samadhi aprendí que tenía la opción de liberarme del sufrimiento. A veces siento que el primer paso es bajarme del escenario y reconocer que he representado una y otra vez la misma obra de teatro dramática: una misma secuencia de pensamientos, emociones y reacciones, con un mismo núcleo de dolor.

Conectarme conmigo misma no siempre es fácil pero cuando estoy cansada de negar y evitarme, crece mi humildad y empiezo de a poco a entregarme. El resto es sólo dejarse llevar: hacer prácticas, compartir con sinceridad lo que estoy viviendo, tener esperanza, ser receptiva... y esperar a que una puerta interna se abra. Al sentir y aceptar el enojo, el miedo, la tristeza, una a una se van yendo y van dejando al descubierto un núcleo que las estaba generando, como si fuese un punto donde la energía vital se encontraba retenida, y al encontrarlo algo empieza a moverse. Cuando llega ese momento me doy cuenta que no perdí el tiempo, mientras estuve practicando una forma diferente de vivir.

De a poco voy aprendiendo, que cuando el dolor se libera, fluye el amor.


Ingrid, 35 años



Cita
“El dolor es inevitable y el sufrimiento es opcional”